<strong>Pacientes con autismo severo pueden ser tratados con estimulación cerebral profunda</strong>

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Pacientes con autismo severo pueden ser tratados con estimulación cerebral profunda

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un conjunto de trastornos del neurodesarrollo caracterizado por dificultades en la interacción social y la

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El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un conjunto de trastornos del neurodesarrollo caracterizado por dificultades en la interacción social y la comunicación, comportamientos repetitivos y restringidos e intereses específicos desde una edad temprana, de acuerdo con información de la Asociación Americana de Psiquiatría.

Cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, “por un mundo neuroinclusivo para todos”, una fecha establecida por la Asamblea de la General de las Naciones Unidas que promueve la sensibilización sobre esta condición que afecta a 1 de cada 100 niños, de acuerdo con la OMS. Cada vez son más visibles las acciones por cambiar el paradigma de “curarlos” al de la aceptación, apoyo e inclusión, buscando la defensa de sus derechos y la reivindicación de su dignidad y autoestima.

Desde la ciencia se sigue contribuyendo a generar estrategias que buscan la mejoría de los pacientes con este diagnóstico, con el fin de que se mejore su calidad de vida y la de sus cuidadores, por ello un grupo de investigadores, entre los que se encuentra el profesor Norman López, doctor en neurociencia, llevó a cabo un estudio denominado ‘Eficacia de la estimulación cerebral profunda en la agresividad refractaria y farmacorresistente en el trastorno del espectro autista’.

En él afirman que, aunque afortunadamente para la mayoría de los pacientes que son diagnosticados y tratados tempranamente los síntomas principales del autismo mejoran con el tiempo, en un grupo de pacientes se ha observado una regresión conductual durante la adolescencia. Este fenómeno ha sido reportado anteriormente en otras investigaciones y los síntomas suelen ser refractarios al tratamiento médico.

Señalan que los cambios biológicos que ocurren en las complejas interacciones fisiológicas y químicas del cerebro, en ciertos casos, estarían generando una sobrexpresión de la agresión. Esto genera un importante problema de salud, como es el caso de algunos pacientes con trastornos del espectro autista severo y bajo nivel de funcionamiento adaptativo, generando acciones que pueden ser tan debilitantes como los síntomas principales del trastorno en sí mismo, situación que pone en riesgo la seguridad del paciente y provoca angustia en los miembros de la familia y cuidadores.

“La agresividad es a menudo un síntoma asociado con muchos trastornos psiquiátricos y tiene una alta prevalencia en pacientes con trastornos del neurodesarrollo. La agresión puede obstaculizar el aprendizaje y restringir el acceso a la educación y al trabajo. También puede resultar en daño a los bienes materiales y lesiones personales a uno mismo o a otros. El principal tratamiento para el comportamiento agresivo es la prescripción farmacológica y la terapia conductual, que genera resultados variables en la reducción de la agresión; sin embargo, a pesar de las modalidades de intervención para tratar la agresión, hay un subconjunto de individuos con autismo severo que no responden adecuadamente a la terapia farmacológica, incluyendo medicamentos antipsicóticos y estabilizadores del estado de ánimo. Además, no responden al espectro de tratamientos psicológicos, como las terapias cognitivas y conductuales”, explica la investigación.

Afirman que sí se ha demostrado la efectividad de las terapias conductuales; no obstante, los síntomas graves pueden no responder o puede ser necesario recurrir a centros de alta complejidad, por lo que para esta población limitada de pacientes agresivos, que no responden al tratamiento tradicional, se han propuesto intervenciones quirúrgicas en la amígdala e hipotálamo.

Para esta investigación se hizo seguimiento clínico a cinco pacientes con TEA severo, que no respondieron como se hubiese esperado al tratamiento psicofarmacológico y conductual. Estos fueron seleccionados por el equipo médico y por consenso clínico para someterse a un procedimiento quirúrgico de estimulación cerebral profunda (DBS).

“El estudio se llevó a cabo a través de la evaluación de una escala de agresividad antes de la intervención, y posteriormente a los 6, 12 y 18 meses después de la misma. El objetivo del estudio es determinar si la DBS puede ser beneficiosa en la reducción de la agresividad en pacientes con TEA severo, que no han respondido a tratamientos convencionales. Los resultados de este estudio pueden tener implicaciones importantes para el tratamiento de pacientes con TEA y agresividad incontrolable”.

Esta investigación permite evidenciar que luego de haber sido sometidos a el procedimiento de estimulación cerebral profunda, los pacientes, que anteriormente puntuaban muy alto en la escala de agresividad, obtuvieron una disminución clínica y psicométricamente significativa de los síntomas de agresividad y autolesiones, lo que favorece la funcionalidad, adaptación social y mejora la calidad de vida de ellos y sus familias.

Referencia: Eficacia de la estimulación cerebral profunda en la agresividad refractaria y farmacorresistente en el trastorno del espectro autista

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