Factores psicosociales en el conflicto en edad escolar: una revisión especializada

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Factores psicosociales en el conflicto en edad escolar: una revisión especializada

En la etapa de la edad escolar, los niños experimentan importantes cambios en su desarrollo, como la adquisición de mayor independencia, interacción

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En la etapa de la edad escolar, los niños experimentan importantes cambios en su desarrollo, como la adquisición de mayor independencia, interacción social y búsqueda de identificación con sus pares. Durante la infancia, surge la necesidad de pertenecer a un grupo, lo que conlleva al aumento de amistades, pero también a la competencia y a la agresión.

El estudio titulado «Factores psicosociales asociados al conflicto entre menores en el contexto escolar», realizado por Aura Alicia Cardozo, Marina Begoña Martínez, Adriana Angélica De la Peña, Inírida Avedaño y Tito José Crissien, explica que estas interacciones pueden dar lugar a formas sostenidas de maltrato en el ámbito escolar. La violencia en esta etapa se aprende a través del juego y las interacciones diarias con compañeros y adultos, y la forma en que se maneja desde el rol de mediador es crucial para favorecer una adaptación social saludable o para consolidar creencias justificadoras de la violencia.

 El estudio destaca la importancia de entender los factores psicosociales que influyen en la aparición y manejo de conflictos en este contexto. Señala que la agresión física entre los niños varones puede ser utilizada como un medio para establecer jerarquías sociales, mientras que las niñas tienden a responder de manera prosocial ante los conflictos, debido a su mayor desarrollo de empatía. No obstante, las niñas también recurren a formas de agresión encubierta, como la exclusión social, lo cual puede dificultar la resolución de conflictos y prolongar la reconciliación.

 Las diferencias en la forma de resolver los conflictos pueden deberse a prácticas de crianza que juzgan de manera más negativa la agresión entre las niñas y promueven una mayor necesidad de aprobación por parte de terceros.

 Además, se encontró que la atribución de responsabilidad en los conflictos, la percepción de poder entre las partes involucradas y la creencia en la falta de alternativas no violentas para resolver los conflictos son elementos importantes en la forma en que los niños afrontan los conflictos. Aquellos que justifican el uso de la violencia tienden a atribuir el inicio del conflicto al otro, mientras que los que no legitiman la violencia recurren a estrategias basadas en sus propios recursos o buscan la mediación de un adulto o grupo de pares.

 El estudio también destaca la influencia de factores familiares, comunitarios, sociales e institucionales en la aparición y perpetuación de la violencia escolar. La calidad de la comunicación familiar, la imposición de significados y violencia simbólica en el ejercicio de la autoridad, así como la falta de cohesión y redes sociales sólidas en la comunidad, pueden contribuir al surgimiento de comportamientos violentos en la infancia.

 Los niños forman parte de una estructura familiar en la que pueden encontrarse actitudes asociadas a la imposición de significados y violencia simbólica en el ejercicio de la autoridad, de aplicar sanciones y de promover la violencia, lo cual afecta la calidad del clima y los patrones de comunicación en la familia.

 El estudio del afrontamiento de conflictos interpersonales en la infancia ha permitido identificar que los niños recurren a justificaciones sobre el uso de la violencia, pueden ser menos empáticos y más competitivos cuando han crecido bajo estilos parentales autoritarios.

 La familia y la escuela son escenarios fundamentales para la convivencia o la manifestación de la violencia escolar. Muchas veces, los procesos institucionales favorecen la aparición de conflictos caracterizados por el poder asimétrico y la sensación de desamparo en los afectados, debido al distanciamiento entre las lógicas adultas y las necesidades de los estudiantes.  Además, se identificó la influencia de los medios de comunicación en la socialización y el aprendizaje de los niños. Los contenidos violentos presentes en los medios pueden desempeñar un papel en el desarrollo de actitudes agresivas y prejuicios hacia diferentes grupos étnicos. Sin embargo, también se señala que los programas con contenido prosocial pueden promover la empatía, la equidad de género y otros valores positivos en los menores.

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