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Competencias proambientales y la importancia de desarrollarlas en los niños escolarizados

Con la convicción de indagar sobre una temática que le aportara al campo de la Psicología Ambiental de forma práctica y a la mitigación de los efecto

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Con la convicción de indagar sobre una temática que le aportara al campo de la Psicología Ambiental de forma práctica y a la mitigación de los efectos de la actual crisis ecológica global, la profesora del programa de Psicología de la Universidad de la Costa María Jesús Ramírez Ordóñez -junto con Ketty Herrera Mendoza, también profesora investigadora; y con el docente de la Universidad de Simón Bolívar Erick Orozco Acosta- gestó la investigación ‘Effects of a training programme aimed at improving the pro-environmental competency of school children’.

El estudio, que tuvo como foco los niños “por ser quienes cambiarán el futuro del país”, sostiene la relevancia de trabajar con la comunidad infantil para desarrollar sus competencias proambientales. Este último concepto, según explica Ramírez, hace parte de la Psicología Ambiental y propone que “cuando se trabaja la parte de conocimientos, creencias y habilidades en las personas puede haber una modificación en las competencias, reflejándose así en el comportamiento”.

La idea central -dice- era crear un programa de entrenamiento en dichas  competencias, no solo desde la sensibilización, como se ha hecho en otras investigaciones, sino también desde la facilitación de las herramientas que modificaran las habilidades y que permitiera, finalmente, aplicar un post test para analizar si su aplicabilidad generaba resultados. 

En el desarrollo de la investigación se dedicaron a revisar la literatura. Posteriormente eligieron el colegio en Barranquilla, en el que desarrollarían la salida de campo, a través de un “muestreo por conveniencia”. En esa segunda etapa visitaron primeramente el colegio con el fin de determinar cuál era la población y la muestra a la que iban a acceder.

“Entre otras cosas no había un instrumento en Colombia que midiera las competencias proambientales en los niños porque era un concepto que se había desarrollado mucho más en México, así que le escribí al autor mexicano que hizo el concepto, me respondió, me revisó el instrumento y me dio su visto bueno. Después de esto regresé al colegio, apliqué un pilotaje y toda la validez del instrumento; luego se planteó el programa de competencias proambientales”.

En ese programa, agrega, plasmaron actividades para entrenar habilidades y creencias, además de cambiar conocimientos y medir las variables que se proponían en el modelo de competencias proambientales. En su planteamiento  llevaron a cabo varias visitas y sesiones en el colegio, interviniendo a un total de 102 niños de primer, segundo y tercer grado de primaria. La experiencia fue para ella gratificante “porque también se aprende de ellos (los niños) y porque sorprenden, pues hay niños que conocen más del medioambiente que muchos adultos”.

La líder de esta investigación resalta que lograron dos instrumentos que se aplicaron en el pre y el post test. Agrega que uno era una Escala de Likert estructurada y el otro, una observación estructurada. En la primera medían las variables de creencias, conocimientos y motivos, que contenían algunos ítems. La finalidad fue hacer una Escala de Likert sencilla y de fácil comprensión para los niños, incluyendo los grados: siempre, algunas veces y nunca. Cuando los niños eran más pequeños se les facilitaba unas tarjetas que contenían carita feliz, carita media o carita triste. El segundo instrumento estuvo dedicado a medir las habilidades, que consistió en observar cómo los niños actuaban luego de haber recibido el programa de entrenamiento.

“Pudimos ver que, por ejemplo, antes de aplicar el programa cuando iban a tomar agua en la fuente derramaban el líquido y ya después del programa no la regaban. Además, ya no quedaba el patio tan sucio y veíamos cómo se preocupaban por tirar los papeles dentro de la caneca”.

Más hallazgos

Contar con un grupo control y otro experimental les permitió a los investigadores obtener varios resultados. En el experimental -afirma- se logró el entrenamiento de competencias proambientales, tanto en creencias, motivos, conocimientos como en habilidades. Asimismo se evidenció una mejoría.

“Una cosa que nos sorprendió fue que el grupo de control también había presentado  una pequeña mejoría, aunque no lo habíamos intervenido. Esto debido a que eran niños que recibían clases de Ciencias Naturales y que estaban tocando este tipo de temas. Entonces, en ese momento nos dimos cuenta que era algo que yo no había contemplado, que era una variable extraña y que también contribuía con la investigación”.

A raíz de este proyecto la docente UniCosta manifiesta que desde la Psicología Ambiental, que se enfoca en “encontrar aspectos del comportamiento humano que puedan ayudar al medioambiente”, es importante enseñarles a los niños a una edad temprana las habilidades proambientales. De hecho, dice, hay una necesidad de que esto sea incluido dentro de los aspectos curriculares de la educación porque “cuando el pequeño está en formación es mucho más fácil de que adquiera una creencia positiva hacia el medioambiente y cree habilidades. De hecho, es tan importante brindarle unas bases fuertes en comportamiento proambiental porque de esta forma, cuando llegue a la adultez, continuará con estos comportamientos instaurados y logrará permear a su círculo social”.

Referencia: Effects of a training programme aimed at improving the pro-environmental competency of school children

DOI: https://doi.org/10.1080/21711976.2020.1851876

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