¿Están cumpliendo su funcionalidad las aplicaciones educativas?

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¿Están cumpliendo su funcionalidad las aplicaciones educativas?

La creación de aplicaciones educativas crece cada día y su uso se hace cada vez más en edades tempranas. Por tanto -bajo esta premisa- para Mauricio

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La creación de aplicaciones educativas crece cada día y su uso se hace cada vez más en edades tempranas. Por tanto -bajo esta premisa- para Mauricio Vásquez-Carbonell, profesor del programa de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de la Costa, se hizo relevante examinar el escenario de estas herramientas tecnológicas, además de analizar sus aspectos positivos y negativos, a través de la investigación ‘A Systematic Literature Review of Educational Apps: What Are They Up To?’.

El director de este estudio explica que todo partió desde el momento en que planteó, ante algunos estudiantes de la UniCosta, la realización de ciertas aplicaciones educativas que pudieran llamarles la atención y lograran  incrementar su motivación. Acto seguido se dedicó a hacer una revisión de la literatura para conocer con exactitud lo que se ha hecho y para encontrar una guía. 

“A partir de ese ejercicio me di cuenta que no nos estábamos enterando sobre los problemas latentes que tenían las apps educativas, sobre todo si estaban funcionando como debían. A su vez encontré un tema complejo que tiene que ver con que tal vez se está relegando el aspecto educativo de dichas herramientas tecnológicas y muchas veces lo primero que se está teniendo en cuenta son las ganancias económicas”.

Agrega que en el trabajo de campo del proyecto se analizaron 119 artículos científicos, en los que se pudo encontrar que «no existía una metodología correcta para el desarrollo de las apps». De hecho, “muchos autores cuando revisaban algunas apps educativas se daban cuenta que existían muchas falencias en estas”.

Todo ese material fue recopilado tanto para brindar una visión macro de las herramientas tecnológicas educativas como para afianzar la idea en la que coincide la mayoría de autores consultados: “muchas de las aplicaciones educativas no están funcionando como deberían, pues no se están desarrollando con la intención principal de educar”.

Dentro de los hallazgos relacionados con  Latinoamérica, resalta que países latinos -a excepción de Brasil- “no se están poniendo a la tarea de investigar en este campo, así que resulta importante que más personas se sumen a indagar sobre estos temas que nos importan a todos, especialmente a los padres, quienes deben saber y hacer un seguimiento a la forma de cómo se están educando sus hijos”.

Vásquez-Carbonell reconoce que aunque el panorama es preocupante, existe un punto alentador y es que una plataforma digital bien hecha es un excelente acompañamiento para una persona, pues “se ha demostrado que dan resultados”. Otro punto esencial en el estudio es que se logró recopilar la experiencia de múltiples autores que, desde lo positivo, resaltaban que lo  interactivo de las apps provocaba que las personas retuvieran mucho más el conocimiento.

El investigador indica que el principal problema está en que el escenario actual de las aplicaciones educativas no cuenta con una vigilancia constante ni mucho menos con un control. Es así como ve necesaria la creación de un ente que pueda vigilar el valor educativo de las aplicaciones o la realización tanto de un marco teórico como de algunos  lineamientos que las personas puedan seguir si desean materializar una aplicación educativa de calidad.

Hace un llamado a la comunidad manifestando que todo aquel que haga uso de una plataforma tecnológica para aprender o que sea padre de un niño o niña que haga uso de este tipo de herramientas, se dedique a supervisar cuáles son y a conocer quién ha sido el creador. 

“Por ejemplo, si fue hecha por una empresa desconocida se corre el riesgo de que no cuente con un respaldo, a diferencia de aquellas que son realizadas  por instituciones educativas como la Universidad de la Costa o el Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde son logradas por profesores investigadores y desarrolladores”. 

Referencia: A Systematic Literature Review of Educational Apps: What Are They Up To

DOI: 10.13052/jmm1550-4646.1825

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