Seis fuentes de energía renovable, alternativas para implementar proyectos de energetización

En pleno siglo XXI, Colombia sigue siendo dependiente de las fuentes convencionales de energía, aun cuando ya existe la forma de implementar diferentes proyectos de energetización con ayuda de energías renovables.

La Región Insular (Archipiélago de San Andrés y Providencia, y las Islas Malpelo y Gorgona), propiamente, experimenta malas prácticas en este ámbito, ya que se requiere mucho dinero y una logística considerable para llevar la fuente energética (Diesel) y luego no hay eficiencia en los generadores de energía utilizados, situación que queda registrada en el artículo ‘Evaluation of Energy Alternatives through FAHP for the Energization of Colombian Insular Areas’.

Esta investigación, realizada por Christian Moreno, profesor del Departamento de Energía de la Universidad de la Costa, con participación de los estudiantes Esnaider D. Florian Domínguez, Daniel A. Díaz Castillo, Kevin Logreira Vargas, y el profesor Andrés Medina Guzmán, permite conocer la jerarquización de los criterios y subcriterios para la planeación y ejecución de proyectos energéticos en esta zona del país, utilizando la metodología Proceso Analítico Jerárquico (FAHP) con lógica difusa .  

“En este estudio se consideraron seis fuentes de energía renovables: combustión de biomasa, digestión anaerobia de biomasa, vertederos de biogás, incineración de residuos, energía fotovoltaica y energía generada por hidrógeno, por su potencial energético, en zonas insulares y no interconectadas con el sistema eléctrico nacional. Para determinar el orden de prioridad en el desarrollo de tecnologías de conversión de energía, se elaboró un cuestionario y se envió a un grupo de expertos”, explica Moreno, ingeniero eléctrico, magíster en Eficiencia energética y energías renovables.

Agrega que, ante la necesidad de generar electricidad de manera sostenible, la información se analizó bajo cuatro criterios principales: técnico, ambiental, social y económico. De acuerdo con el experto, se seleccionaron dieciséis subcriterios adicionales con base en una revisión de la literatura. “En general el criterio económico es el más relevante debido a los altos costos de inversión y operación de la generación de electricidad”.

Por su parte, el criterio social destaca la oportunidad de crear nuevos puestos de trabajo, importante para el área de estudio, mientras que el criterio ambiental favorece el componente de sustitución de energías renovables y cuidado del medio ambiente, un aspecto clave en la diversificación de la matriz energética que forma parte de la agenda política del país. En cuanto al componente tecnológico, por el autoconsumo la energía fotovoltaica parece la más favorable debido a su bajo impacto ambiental y la considerable reducción de precios experimentada por el mercado de paneles solares en los últimos años.

“Nuestra mayor motivación al realizar la investigación fue ver la pobreza energética, la cual conlleva a una pobreza socioeconómica de la población; además, el ver la dependencia aún de fuentes de energía tradicionales como la quema de combustible, más el impacto en el medio ambiente, se quiso proponer una solución con la implementación de fuentes de energías renovables”.

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