Efectividad de un programa psicoeducativo para el fortalecimiento de los conocimientos en torno a la sexualidad y a las ITS

Según datos del Ministerio de Salud de Colombia, una de cada cinco adolescentes entre 15 y 19 años ha estado alguna vez embarazada. De estas, el 16% son madres y el 4% se encuentra a la espera de su primer hijo. En cuanto a las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), el ente nacional de salud asegura que “son una de las causas importantes de mortalidad y enfermedad que tienen consecuencias negativas para el bienestar de las personas y la población, así como para el sistema de salud”.

Atendiendo a la problemática anteriormente mencionada y con el fin de contrarrestarla, la profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de la Costa Janivys Niebles unió esfuerzos con las docentes de esta misma alma mater: Daniella Abello, Paola García, Eileen García y Diana Pérez para poner en marcha el estudio que titularon ‘Effects of a sexual risk-reduction intervention for teenagers: a cluster randomized control trial’.

Principalmente la investigación -que también contó con la participación activa de los pedagogos Mayra Gómez, Alejandra Morales, Alejandro Saavedra, Laurent Marchal, José Espada y Pablo Vallejo- se enfocó en analizar la eficacia a corto plazo y la aplicación después de seis meses del proyecto Compas (Competencias para adolescentes con una sexualidad saludable), un programa psicoeducativo y lúdico que cuenta con elementos teóricos fundamentados, que fue desarrollado en Estados Unidos y posteriormente adaptado a la población española. Este, según cuenta Niebles, lo trasladaron a Colombia  aplicándolo en 14 colegios de 11 ciudades de Colombia, entre esas Barranquilla, Puerto Colombia, Sabanalarga, Bogotá y diferentes municipios aledaños, obteniendo una muestra significativa en la población. Cabe mencionar que ocho escuelas fueron asignadas aleatoriamente a la condición experimental y seis al grupo de control, con el objetivo de generar un impacto en la disminución de enfermedades de transmisión sexual y, de alguna manera, en la reducción de embarazos en adolescentes.

“Como equipo investigador tuvimos la inquietud de ponerle la lupa a la situación porque si bien algunas secretarías de salud hacen algunos esfuerzos para mitigar el aumento de los casos, estos no suelen surtir un efecto significativo, ya que se basan en realizar una charla en un día o regalar preservativos y esto, finalmente, no impacta positivamente, pues también se necesita enseñarles a los adolescentes otras habilidades, enfocadas en la salud física y la toma de decisiones”.

Respecto a la metodología la investigadora asegura que no solo emplearon el programa, sino que también realizaron medidas pre test y pos test para valorar la eficacia. Cabe mencionar que lograron evidenciar el proceso de validación y adaptación del programa en grupos focales de mujeres, hombres y mixtos, los cuales permitieron identificar las necesidades de acuerdo con la población colombiana. Posteriormente se llevó a cabo la validación de los instrumentos que facilitarían la evaluación en gran perspectiva del impacto, los cuales fueron: Actitudes hacia el VIH, Escala de conocimientos de ITS, Inventario de evaluación de la ansiedad por la salud y un sociodemográfico. Luego de esto -dice- se empezó a dar el acercamiento a los colegios, a través de visitas.

Niebles especifica que Compas está diseñado en cinco sesiones, además de tres adicionales de evaluación. Por lo anterior, el primer encuentro que tuvieron con el grupo de estudio fue la evaluación pre test, que consistió en la aplicación de los instrumentos que les permitió conocer la perspectiva de la población antes de la intervención. En el segundo encuentro -indica- pusieron en marcha el programa, cuya primera sesión estuvo dedicada a la ‘Sexualidad y salud’, en la que abordaron temas como la sexualidad saludable y no saludable, cómo se transmiten las ITS y cuáles son los riesgos menores de la sexualidad.

“En la jornada contábamos con láminas y se les entregaban a los estudiantes unas tarjetas que iban ubicando de acuerdo a su percepción. También hicimos la dinámica del semáforo, así que teníamos los tres niveles, los participantes los iban ubicando y después hacíamos la retroalimentación y reorganizábamos el conocimiento para que desvirtuaran las concepciones erradas que tenían alrededor de la sexualidad”. 

La segunda sesión estuvo enfocada en el conocimiento de los riesgos sexuales, en el que se trabajó una trivia sobre la salud sexual, aplicada al juego del parqué. En este se dividían en varios grupos y a medida que los jóvenes avanzaban en las casillas, debían sacar tarjetas, las cuales se presentaban en cuatro colores direccionados a distintos temas sobre sexualidad, las ITS, la protección, y lo saludable y no saludable de la sexualidad. Explica que esta sesión hizo énfasis sobre el VIH, que es la “infección de transmisión sexual que más mitos presenta a nivel social”. A esto se le sumó el proceso de la retroalimentación para educar en torno al tema.

En la tercera sesión se enfocaron en la toma de decisiones, en la que se hablaba de los pros y los contras del preservativo. También traían a colación la existencia del condón femenino. La dinámica de esta jornada se encaminó en la resolución de casos, “se daba una técnica de solución Compas y se iba trabajando por grupos, en este cada uno iba dando su opinión. Por último había una retroalimentación que recalcaba que el condón no solo ayudaba a prevenir una ITS, sino también un embarazo no deseado”. 

La cuarta sesión consistió en: ‘Mejorando tu comunicación sobre sexo’. En esta se desarrollaron dramatizados que representaban la situación hipotética de tener un amigo homosexual; de estar -por ejemplo- en una fiesta, en la que “te has pasado de tragos, has consumido drogas y no quieres tener relaciones sexuales. También se teatralizaba el caso de si mis amigos ya tenían vida sexual y yo no, ¿qué pasaba en ese caso? La actividad fue propicia para que el grupo investigador analizara los posibles escenarios y mirara la perspectiva que tenían los jóvenes frente a dichas situaciones, con el fin de luego brindarles unas pautas que les permitiera enfrentarlas de forma idónea.

Como quinta sesión del programa tuvieron la del ‘Mantenimiento de tus decisiones’, en la que se hablaba de las consecuencias de una vida sexual no consciente o no saludable, la manera de abrir, revisar y ponerse adecuadamente un preservativo y la importancia de  eliminar paradigmas como: “si es económico no protege”. También -manifiesta- se afianzó la importancia de mantenerse con determinación en la decisión que se ha tomado y el discurso que pueden repetirse para no flaquear. A su vez explicaron cuál es la vulnerabilidad que se presenta frente a las infecciones de transmisión sexual y a los embarazos a temprana edad, impartiendo conocimientos sobre: el compromiso con la salud sexual y la capacidad de negociación en el uso del preservativo como método de protección y en el hecho de tener o no relaciones sexuales.

Posteriormente llevaron a cabo la evaluación del pos test, haciendo uso de las pruebas que realizaron previo a la aplicación del programa. Después de seis meses llevaron a cabo la evaluación que les dio la perspectiva de que el programa sí era eficaz en un tiempo cercano y que sí había un impacto positivo en cuanto a conocimientos y algunas concepciones en los adolescentes. 

“Algo muy significativo que detectamos luego de intervenir a los jóvenes fue que la actitud negativa y despectiva que tenían frente al VIH disminuyó porque logramos cambiarles el chip y hacerles entender que esta enfermedad no se transmite si se respira al lado de la persona infectada ni mucho menos tomando agua en el mismo recipiente del paciente, sino que existen otras vías de contagio que pueden prevenirse con el uso correcto del preservativo. También crearon consciencia sobre las conductas de riesgo como, por ejemplo, tener relaciones sexuales sin preservativo. Asimismo, conversar con algunos de los psicólogos de las instituciones intervenidas nos validaron que sí hubo una disminución significativa en el porcentaje de embarazos a temprana edad”.

Niebles dice que Compas es el claro ejemplo de que un programa bien fundamentado funciona e impacta en la vida de los adolescentes porque -de una u otra forma- su aplicación incrementa el conocimiento en torno a la sexualidad. Considera que a nivel social es beneficioso porque les permite a los jóvenes adentrarse a un espacio seguro, en el que pueden hacer preguntas y comentarios sin señalamientos. 

“Yo creo que la gran meta de este programa es que no solo quede en los artículos publicados, sino que además pueda ser adoptado por las secretarías de salud distritales y departamentales para que se aplique en otras instituciones educativas porque nuestra investigación da evidencia de que sí funciona, ya que no solo se enfrasca en tratar las enfermedades, sino también en la toma de decisiones y en las habilidades sociales que se deben fortalecer y que tradicionalmente no se enseñan”.

Referencia: Effects of a Sexual Risk-Reduction Intervention for Teenagers: A Cluster-Randomized Control Trial

DOI: 10.1007/s10461-022-03574-z

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