‘¿De qué está hecha mi abuelita?’, un libro infantil para conmemorar el Día del Idioma

El 23 de abril se le rinde homenaje al idioma español, una fecha que fue instaurada por Naciones Unidas para hacer un llamado a la concientización sobre la historia, la cultura y el uso de la lengua castellana como idioma oficial.

Las redes sociales han sido causantes, en cierta medida, de las modificaciones que han hecho los hispanoparlantes a la lengua en general, y aunque, si bien la lengua la hace precisamente el hablante, se deben respetar las normas establecidas por la academia, y eso se enseña desde la niñez.   

Para conmemorar este día, el Newsletter Investigación y Desarrollo presenta el libro infantil ¿De qué está hecha mi abuelita?, un cuento para niños escrito por Judith Castillo, directora del programa de Licenciatura en Educación Básica Primaria de la Universidad de la Costa, obra ganadora en la convocatoria 2018 para nuevos escritores de la Editorial Libros y Libros y que conformó parte del Plan Lector 2019.

 ¿De qué trata el libro ¿De qué está hecha mi abuelita?

Es una obra de literatura infantil que hace énfasis en las reflexiones fantásticas de Juan José, un niño que ingenuamente trata de explicarse desde su perspectiva lo que ocurre con Cata, su bisabuela. La historia muestra una realidad de la vida alrededor de los adultos mayores, en la que el lector puede reflejarse y reconocer los valores presentes.

¿Por qué escribe libros infantiles?

Porque durante más de trece años me dediqué a orientar los procesos de lectura y escritura en los niveles de Preescolar y Básica Primara, y reconozco el valor de los cuentos, la narración oral y las historias en la formación del hábito lector.

También, porque como maestra me hice amiga de los cuentos, disfrutaba al leerlos con mis estudiantes, al conocer la vida de autores como Roald Dahl, Giani Rodari, Maurice Sendak, Anthony Browne, Keiko Kasza y Tomie De Paola, entre otros. Sus cuentos fueron mis primeros aliados al momento de contagiar el gusto e interés por la lectura en los niños.

Creo que esta influencia inicial gestó en mí el deseo de escribir para llegar a las aulas y acompañar esas primeras experiencias que viven los niños y sus maestros en torno a las letras y el aprendizaje. Del mismo modo, en mi formación profesional he encontrado autores colombianos y maestros que me han inspirado a abordar a nivel investigativo la didáctica de la lectura y la escritura en los primeros años, como son Ivar Da Col, Irene Vasco, Yolanda Reyes y Fernando Vázquez Rodríguez, quienes a través de sus obras se convirtieron en modelos a seguir para continuar aportando al fortalecimiento de los procesos educativos desde la Educación Superior y en especial a partir de la dirección del Programa Licenciatura en Educación Básica Primaria de la Universidad de la Costa.

Los niños siempre necesitarán de historias sencillas que los ayuden a construir significados propios, que los inviten a establecer diálogos entre imágenes y textos. Que les den la oportunidad de percibir el mundo, de inventarse uno al conversar con diferentes personajes o crear aquellos que los ayudarán a ir construyéndose como lectores. En el mismo sentido, los maestros también requieren de una historia para contar, obras que les den motivos para leer en voz alta, que los inspiren a trabajar en sus propias producciones y de esta manera darles un modelo lector a los niños y jóvenes. Tratando de responder a esas dos necesidades que conocí como maestra de educación infantil, la escritura se torna en propósito para mí.

¿Cuál es la importancia de enseñarles a leer por gusto desde que están pequeños?

La lectura por sí misma es placentera para un niño desde la misma gestación cuando escucha esa voz que le cuenta. Al nacer, los niños piden las historias, les gusta escucharlas, desean que se les narre el mismo cuento una y otra vez y lo disfrutan. Pasan de una página a otra, recrean sus narraciones, se apropian de sonidos, expresiones, gestos y detalles, que en algunas oportunidades los adultos no percibimos. El gusto por la lectura ya hace parte sus vidas. A ellos les gusta leer y de esa manera van construyendo su lenguaje, configurándolo, dotándolo de signos y de significado.

Sumado a lo anterior, se encuentra la lectura que, en palabras de Aidan Chambers, se convierte en un medio para pensar, es en esa instancia en la que leer se vislumbra como un  mundo de posibilidades donde además de los propios intereses, de explorar diferentes tipos de textos,  se hace necesario una mano que ayude a descubrir todo ese universo literario al que los niños pueden aproximarse, y es ahí donde los adultos,  padres, cuidadores y maestros nos convertimos en mediadores al seleccionar textos, crear un ambiente, guiar, propiciar  y acompañar los momentos de lectura.

Judith Castillo

¿Qué considera que no estamos haciendo bien en los procesos académicos para que los jóvenes no tengan el hábito de la lectura?

Hace algunos años, mientras me desempeñaba como directora del área de Lengua Castellana en una institución educativa de Bogotá, decidimos realizar un Foro de Literatura, en el que jóvenes de Básica Secundaria escribieran ponencias cuya temática se dirigía al futuro de la literatura en Colombia. Esa experiencia me permitió conocer a estudiantes de doce escuelas de la ciudad, que enviaron producciones escriturales que reflejaban en gran medida sus hábitos de lectura, jóvenes que planteaban hipótesis en cuanto a temáticas que les interesaban y las desarrollaban con gran capacidad argumentativa a partir del conocimiento que tenían de teóricos que solo han podido conocer a través de la lectura.

Al escucharlos leer sus ponencias frente al auditorio, admití que los jóvenes leen, y también escriben. Leen y escriben literatura que les interesa en diferentes modos, lenguajes y formatos. Pero necesitan de motivos muchos más que los evaluativos que los lleven a convertirse en productores y lectores de textos.

Por lo anterior, para responder a tu pregunta, dirigiría mi atención hacia las experiencias que propiciamos a nivel familiar y académico y a la forma en la que se orientan. Es decir, a la didáctica que se emplea. Para ello, debo descansar mi mirada en los primeros años, en la educación inicial y meditar sobre la importancia del contexto, la familia, la relación de los padres con la lectura, los recursos y la forma en la que el niño va construyendo su lenguaje a través del juego, las repeticiones, las rimas, los cuentos, las canciones y la narración oral. 

Asimismo, tendría que entrar a responder las preguntas: qué se enseña al interior de nuestras escuelas, cómo se propicia la lectura y qué experiencias llevan a desarrollar las competencias asociadas a ella. Recuerdo que mi profesor de segundo grado paseaba por nuestro salón de clases con un texto en sus manos que nos leía en voz alta. Su voz se convirtió en mi voz cuando la mía era muy temerosa para leer frente a mis compañeros. Volví a encontrar a un profesor que me leyera en voz alta cuando me formé como especialista en didáctica, el profesor Gilberto llevaba cada sábado un texto, un artículo, una obra literaria, la columna de algún periódico y nos leía. Esa es una práctica que bajo mi percepción siempre dejará sus frutos cuando de formar lectores críticos se trata, “dar de leer”, como le llama Fernando Vásquez Rodríguez. También leía sus propios textos, sus creaciones. Así me entregó un modelo de escritura.

Hablar de prácticas de lectura y escritura, es reflexionar en torno a la manera en la que vivimos el lenguaje y le damos lugar por medio de la enseñanza en el currículo de nuestras instituciones educativas. Las metodologías y enfoques que guían esas prácticas y las situaciones de aprendizaje que suscitamos. Las anteriores, son las pistas que tratamos de seguir, los vestigios que deseamos comprender en el semillero de Práctica Pedagógica al que se integran estudiantes de la Licenciatura en Básica Primaria.

Como educadora, siempre iré en defensa de las situaciones de aprendizaje significativas, contextualizadas, que se alejen de las actividades mecánicas carentes de sentido y transformen la enseñanza de la lectura y escritura. Modos de leer y de escribir que promuevan el descubrimiento y se conviertan en instrumentos de reflexión por medio de los cuales se contribuya a la formación de lectores y escritores críticos, competentes y autónomos en los distintos niveles de la educación.  

Sobre Judith Castillo

Magíster en Ciencias de la Educación, especialista en Didáctica para Lecturas y Escrituras con Énfasis en Literatura y Licenciada en Educación Especial. Tiene siete años de experiencia en Educación Superior como docente de pregrado y posgrado en facultades de educación. Directora del programa Licenciatura en Educación Básica Primaria de la Universidad de la Costa. Estuvo en la jefatura de los departamentos de español de los colegios Gimnasio los Pinos y Mayor de los Andes de Bogotá y en la dirección de centros de promoción y animación de lectura. Tiene catorce años de experiencia docente en los niveles de Preescolar y Básica Primaria a cargo de los procesos de lectura y escritura.

Docente del programa Bachillerato Internacional (IB) en las áreas de teoría del conocimiento y monografía. Escritora, gestora del proyecto Cuenta Cuentos, conferencista, narradora oral y miembro de la Red de Docentes de Lectura y Escritura de Educación Superior RedLees y de la Red Internacional de Cuenta Cuentos. Autora de los libros ¿De qué está hecha mi abuelita? y ¡Es hora del parque!

by-nd Atribución – Sin Derivar: Esta licencia permite la redistribución, comercial o no comercial, siempre y cuando la obra circule íntegra y sin cambios, dándote crédito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *