Día Internacional de la Tierra: ¿se puede acabar el planeta?

La Madre Tierra grita todos los días, pero parece que la humanidad no quiere escucharla. Cada minuto aumenta la contaminación de océanos, a causa de la mano del hombre, el calor extremo, los incendios forestales y las inundaciones, y se presenta otra gran cantidad de desastres que son un llamado para que el hombre replantee sus conductas; sin embargo, la concientización sobre el cuidado del planeta se queda en palabras y no llega a las acciones.

De acuerdo con Naciones Unidas, “el cambio climático, los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden aumentar el contacto y la transmisión de enfermedades infecciosas de animales a humanos (enfermedades zoonóticas)”, como la pandemia que se vive a nivel mundial por la covid-19, una enfermedad que tiene una fuerte relación con la salud del ecosistema.

Según cifras del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada cuatro meses emerge entre humanos una nueva enfermedad infecciosa, de las cuales el 75 % provienen de animales, lo que evidencia la estrecha relación que existe entre la salud humana, la animal y la ambiental.

¿Es descabellado pensar que el planeta va a acabar?

De acuerdo con Luis Silva, doctor en medio ambiente y recursos naturales, adscrito al Departamento Civil y Ambiental de la Universidad de la Costa, la Tierra no se va a acabar, pero la especie humana sí podría desaparecer en varios siglos, si continuamos dañando los recursos naturales.

“No creo que la Tierra se vaya a acabar, lo que sí puede que acabe es el tiempo de los humanos en la Tierra, esto debido a que cada vez la calidad del aire es peor, los recursos hídricos están más contaminados, y la alimentación no es la mejor. Somos inteligentes y los que tengan la facilidad económica van a seguir bien porque van a tener sus depuradores de aires para sus casas, así como depuradores de agua y alimentos cultivados en ambientes limpios. Hay es que pensar en la población pobre y ellos en sí mismos”, indica Silva.

Hoy más que nunca se debe estar consciente de que se necesita un cambio hacia una economía circular, que funcione tanto para la especie humana como para el planeta.

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