¿El coronavirus está en el aire?

¿Qué mata más, la contaminación del aire o la covid-19? Cada año, más de siete millones de personas mueren en el mundo, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por respirar material particulado antropogénico, es decir, el que se deriva de la actividad humana, como las múltiples partículas ultrafinas (MPU) contaminantes, liberadas por los vehículos o las grandes industrias.

Ahora bien, las MPU también pueden ser naturales, como las derivadas de la sal marina, el polen de los árboles o el suelo, y estas, tanto las naturales como las contaminantes, son grandes responsables del incremento en la transmisión de la covid-19, de acuerdo con una investigación realizada por los científicos Yaxin Cao, Longyi Shao, Tim Jones, Marcos Oliveira, Shuoyi Ge, Xiaolei Feng, Luis Silva y Kelly Béru Bé, en el marco de una invitación hecha por Dr. M. Santosh, el científico más citado a nivel mundial en el área de geociencias, por la coyuntura de la covid-19 y su relación con el medio ambiente.  

En su estudio, denominado ‘Multiple relationships between aerosol and COVID-19: A framework for global studies’, básicamente se establece que las MPU incrementan la movilidad del SARS-COV2, y de cualquier otro virus.

Los estudios han demostrado que el contacto cercano y las gotitas respiratorias no pueden explicar todas las infecciones, y las transmisiones ambientales se han convertido en un mecanismo con alto potencial de propagación de la covid-19, como el agua y la ‘cadena de frío’ de propagación mejorada a baja temperatura. Entre estos, la transmisión por MPU es relativamente difícil de prevenir; por lo tanto, mantener el distanciamiento social y utilizar tapabocas, así como tener mejores hábitos de higiene, lavarse las manos y usar alcohol, es importante para una mejor salud”, afirman los investigadores.

Los aerosoles se pueden entender como un sistema multifásico de partículas sólidas, gaseosas y líquidas en suspensión que se encuentra en la atmósfera, el cual puede transportar sustancias tóxicas y nocivas, especialmente los componentes líquidos. Según su diámetro aerodinámico, las partículas en el aire se dividen desde micrómetros hasta las nanopartículas, que son un millón de veces más finas que una hebra de cabello. Hay que destacar que las nanopartículas son las de mayor relevancia para la salud humana por su gran superficie y su fuerte capacidad de adsorción; por lo tanto, al virus ser nanométrico puede ser inhalado más fácilmente.

Debemos tener en cuenta que además de la enfermedad respiratoria, el SARS-CoV-2 también puede causar otros síntomas clínicos, como daño al sistema nervioso y al intestino. Desde que se identificó el primer infectado con covid-19, confirmado el 12 de diciembre de 2019, el número total de pacientes diagnosticados en el mundo, a fecha de 12 de enero de 2021, alcanzó los 91.293.732 casos; según la OMS, Estados Unidos llegó a los 23.143.197 casos e India alcanzó 10.479.179 personas contagiadas, cifras que siguen aumentando rápidamente.

De acuerdo con Luis Silva, uno del 2% de los científicos más influyentes y citados en revistas indexadas a nivel mundial, doctor en medio ambiente y recursos naturales, adscrito al Departamento Civil y Ambiental de la Universidad de la Costa, para esta investigación revisaron más de 100 artículos científicos (firmados por más de 500 investigadores) publicados en revistas de alto impacto.

“Esto nos permite evidenciar planteamientos y respaldar nuestras afirmaciones. Hemos revisado cómo es realmente el proceso de contagio para recordarle a la comunidad de países en vía de desarrollo, como los de Latinoamérica, que el confinamiento al final no salva tantas vidas como se pensó en un principio, sino que, al contrario, genera más problemáticas, pues se incrementaron las muertes por depresión, los asesinatos, el hambre y otros problemas socioambientales”, afirma el científico.

En ese sentido, asegura que lo mejor es capacitar a los prestadores de servicios médicos para hacer tratamiento preventivo antes de que el paciente necesite respirador mecánico, y hace un llamado para que se continúe de manera responsable con los protocolos de bioseguridad y se busque la manera de mejorar el transporte público en las ciudades, con el fin de que esto promueva la disminución del número de carros en la calle. “Así se debilitaría mucho menos nuestro sistema respiratorio, estaríamos menos propensos a morir por este virus”.    

“Quedarse en casa no sirve, pues hasta que todos estemos vacunados es más fácil lograr la inmunidad de rebaño natural, ya que el coronavirus está en el aire y lo respiramos, en el agua que bebemos, en el suelo que puede resuspenderse, especialmente en ciudades de fuertes brisas como Barranquilla. Esto debe ser un trabajo conjunto entre ciudadanos y gobernantes”, agrega Silva.

En unos meses se estarán publicando otros estudios realizados por el Departamento Civil y Ambiental relacionados con la covid-19.

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Un comentario sobre “¿El coronavirus está en el aire?

  1. Opino que lo que está pasando con el
    Coronavirus es controlable pero lo malo es el individualismo y el miedo que vemos en las personas desinformadas, además de las múltiples noticias falsas que hay en las redes sociales y los medios de comunicación con mensajes alterantes que solo provocan más crisis, también está en nuestras manos seguir las indicaciones que nos dan el personal de la salud. Por otro lado tenemos la contaminación del medio ambiente que también depende de nosotras las personas, de cuidar y proteger el ambiente en el que habitamos.

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