Después de la pandemia, ¿sigues viendo tu casa de la misma forma?

Desde que se decretó la cuarentena obligatoria a nivel mundial por el peligro inminente a causa de la covid-19, que lamentablemente ha dejado miles de pérdidas humanas, entendimos que la casa es el primer lugar seguro, “la vacuna”, como algunos la llaman, para salvaguardarnos lo más que podamos de contagiarnos del virus. En este contexto la casa ha dejado de ser el lugar privado para el descanso, para vivir y ser, y se ha convertido en oficina, salón de clases, restaurante, banco y hotel. Todas las actividades que anteriormente se hacían en un lugar establecido ahora se hacen en las casas.

Justamente esa resignificación de la casa motivó a 23 profesores del Departamento de Arquitectura y Diseño de la Universidad de la Costa, bajo la dirección y guía del decano de departamento, Samuel Padilla, para escribir el libro que lleva ese nombre: La casa, un ejemplar que surge en el marco de una investigación realizada sobre el espacio habitable en tiempos de covid.

“Es una investigación que tiene como objetivo debatir, discutir y, sobre todo, aprender sobre esta nueva realidad que todavía no terminamos de estructurar debido a la pandemia mundial y al confinamiento. La casa es un primer resultado de este análisis y es el primer producto con una carga bastante emotiva y simbólica sobre el habitar humano, en su espacio más íntimo tanto, en lo individual como en lo colectivo, cuando nos referimos a la familia, y es el lugar por excelencia de la protección y de la identidad de las personas”, indica Samuel Padilla.

Agrega que en el libro plantean un análisis de la casa y los nuevos significados que adquiere en el contexto actual y la resignificación que se le ha otorgados a raíz de la sustitución de funciones y actividades cotidianas que normalmente se realizaban por fuera. “Empieza a tener nuevos códigos, usos y nuevas dinámicas que obligan a reinventar la manera en la que percibimos y vivimos el espacio al que llamamos casa”.

Este libro es una estrategia del Departamento de Arquitectura y Diseño para incentivar la generación de nuevo conocimiento. Han aprovechado el contexto de pandemia para sacar una serie de libros que discuten no solo sobre los temas, saberes o problemáticas que orbitan alrededor de la situación actual a nivel mundial en términos de la salud y la pandemia, sino también con los nuevos significados, la reevaluación de conceptos teóricos que el ejercicio y la coyuntura ha obligado a replantear.

“Para mí la casa siempre ha sido tan importante como lo es ahora, pero desde el ejercicio disciplinar entendemos que muchas veces se nos olvida el verdadero sentido que tiene como el espacio más intimo del ser humano. El libro hace un ejercicio introspectivo que va desde la poética del espacio más privado, asumiéndolo como el lugar por excelencia para la reafirmación del ser en su identidad individual, hasta lo colectivo como en el lugar de la congregación o constitución y bienestar de la familia”, añade el decano y editor del libro.

Padilla explica que surge desde el confinamiento, en un análisis del debate crítico sobre la noción de casa, en el que 23 profesores de Arquitectura participaron aportando su experiencia personal y bagaje investigativo teórico, su noción de la casa en tiempos de confinamiento, y la forma como percibe cada uno su habitar o el “hábito de habitar” la casa como individuo y con todas las personas que rodean ese entorno.

“Debemos tener en cuenta que la casa entendida como una máquina de habitar es un organismo vivo porque alberga vida, en sentido general, y, en sentido figurado, no es estática: es cambiante, se mueve, se transforma, muta e incluso, para muchos seres vivos, cambia de acuerdo con los significados que cada quien le da”.

Es así como surge la metáfora del caracol, portada del libro, pues, según los expertos, la casa más allá de pisos, paredes, muebles y elementos de decoración, es un conjunto de símbolos y significados, de vivencias, sensaciones, percepciones, de seguridad y de protección que se cargan a cuestas.  “Así lo hace el caracol: lleva consigo la casa, pero más que eso lleva consigo su vida entera, lo que fue, es y será; lo que lo protege, lo que le da seguridad y abrigo, lo que le permite su propio desarrollo y crecimiento”.

Así como esta analogía, el libro usa varios referentes para hablar de la casa, como la araña cuando edifica su telaraña, paralelismos que usan en los conceptos de bioarquitectura para entender ciertos modelos constructivos que se aprenden desde la naturaleza.

Próximamente el Departamento de Arquitectura sacará el segundo libro, un texto llamado Espacios que curan: cuando la arquitectura le coquetea a la medicina, que hace una relación indisociable entre la arquitectura y la medicina, y cómo ha aportado más allá del nivel histórico sobre la configuración y diseño de espacios desde una visión de la higiene y la salud. “Esta pandemia nos ha demostrado que se le reclama a la arquitectura que repiense la manera en la que diseña, crea y configura los espacios”.

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