Appalanca, una empresa creada para ayudar a otras empresas

Como una analogía de lo que significa la palabra apalancar, que según la Real Academia de la Lengua Española es “levantar, mover algo con ayuda de una palanca”, se creó la compañía Appalanca en Estados Unidos. Su fundador, el barranquillero Rodrigo Navarro, señala que su motivación es precisamente la pasión para ayudar a otras empresas a llegar a mercados internacionales.  

“Appalanca viene de lo que conocemos como el punto de apoyo para mover cosas, de ahí el nombre. Llegamos a la conclusión de que lo que necesitan los proyectos y emprendimientos es ese punto de apoyo, esa ayuda del otro lado es la que marca la diferencia entre el fracaso y el éxito. Nos pusimos la camiseta para ayudar a las organizaciones a tener un representante en Estados Unidos con la ventaja del conocimiento de ambas culturas”, comenta Navarro.

Él ha utilizado su experiencia de vida para tratar de hacer más fácil y más fructífero el camino de quienes sueñan con llevar sus emprendimientos a mercados como el de Estados Unidos y otros países, pero que no han tenido éxito por distintos factores como el cultural.

“Hay muchas empresas que contratan a los empleados pero chocan las culturas, por eso es un proceso muy largo de entendernos unos a otros. Ofrecemos alternativas a través de lo que pude aprender por lo que yo viví y por la experiencia de las personas con las que he trabajado, como es el caso del exdirector comercial que abrió la oficina de Procolombia en Washington”.

En el año 1999, Rodrigo Navarro, ingeniero de sistemas de la Universidad del Norte, creó su propia empresa en Barranquilla y en 2000 se fue a Estados Unidos buscando nuevos mercados para su emprendimiento. Sin embargo, estando allá debió trabajar en distintos puestos para sostenerse, lo que le hizo hacer un análisis de cómo debería ser la metodología para que una compañía colombiana nueva tenga credibilidad en el país norteamericano.

“Aunque nosotros somos ‘americanizados’ desde niños, existe culturalmente una gran diferencia. Después de varios años en diversos puestos renuncié a una empresa en la que trabajaba como empleado porque yo era consciente de que mi principal objetivo era emprender. Fundé una empresa de software con un americano, trabajamos con talento colombiano durante cinco años. En 2015 la vendimos”, explica el fundador de Appalanca.

Comenta que culturalmente vender una empresa en Estados Unidos es algo bueno, pero para los colombianos es una decisión errónea.  

Durante su ejercicio llegó a aprender las diferencias empresariales culturales que el colombiano no identifica del americano y viceversa, pero para eso, indica, está la integración cultural.

“Las empresas como tal no tienen una propuesta de valor y si la tienen no sirve o no la usan. Hay unas historias de vida que los emprendedores prefieren omitir, que no cuentan cuando están haciendo la presentación de sus proyectos, y por ahí debería comenzar porque a la larga las empresas son emociones, son la razón para cumplir las metas. Es mejor mencionar que nació de un sueño, de un proyecto, eso es importante. Crea una vibración y terminamos comprándole a quien le creemos porque me identifico con esa persona”.

Otro de los muchos factores culturales que menciona Navarro es algo que parecería tan sencillo como la forma en la que se presentan las cotizaciones a otras empresas. De acuerdo con el ingeniero, el colombiano tiende a poner el precio por el trabajo al final de todas las hojas, en cambio el americano lo pone de primero.

“Parecería un problema de confianza, creemos que debemos justificar el porqué del valor que estamos cobrando, y lo que debemos empezar a hacer es a creernos el cuento del buen producto que se tiene para prestar”.

Rodrigo Navarro señala que Appalanca es una mesa de negocios, con la que se consiguen objetivos ligados a más de 20 años de experiencia y con la pasión por innovar con servicios para reducir la incertidumbre que le produce a cualquier empresario la incursión a un mercado desconocido, a pesar de que le hayan informado que existen oportunidades. 

Aunque comenzaron asesorando empresas de base tecnológicas, actualmente lo hacen con todas las compañías como las de confecciones, artesanías, entre otros.

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