Así es la estructura financiera de la microempresa en Colombia

Así es la estructura financiera de la microempresa en Colombia

El economista Rafael Portillo analizó, junto con otros investigadores, los datos de 1.600 microempresas de las principales ciudades colombianas para conocer sus estructuras y principales características.

Existe una preocupación general en Latinoamérica, sobre todo en los países subdesarrollados, por los altos niveles de pobreza que saltan a la vista. A los gobiernos les resulta muy difícil hacer que la economía llene todas las aspiraciones de empleo que necesita la sociedad, por eso desde hace décadas se ha visto a la microempresa como una vía para generarlo, de acuerdo con el investigador Rafael Portillo Medina, candidato a doctor en economía de la Universidad del Zulia, en Venezuela.

Esa estrategia para generar empleo y reducir los niveles de pobreza fue lo que motivó que durante aproximadamente tres años Portillo, en conjunto con los investigadores Lissette Fernández, Tito Crissien, Luis Alvear Montoya y Gabriel Velandia, analizara los datos recolectados a través de la técnica de la encuesta de 1.600 microempresas de las principales ciudades colombianas, obtenidos de un muestreo estratificado basándose en la ponderación sectorial hecha en un estudio del DANE, para establecer la estructura financiera de la microempresa en Colombia (Financial structure of microenterprise in Colombia).

De esta investigación establecieron que fundamentalmente las microempresas se ven en los estratos 1, 2 y 3 y son emprendimientos, por lo general, de tipo familiar, que se desenvuelven en el comercio (60%), los servicios (20%) y la industria (10%). 

“Es un tipo de organización muy importante porque ofrece empleos por cuenta propia. El Estado ha venido apoyándolas con políticas de soporte técnico, asesoramiento y formación, incluyendo la parte financiera. De ahí el aterrizaje en el artículo porque nos cuestionamos, ¿cómo se financian las microempresas?”, comenta Portillo.

Explica que la investigación corrobora lo que está establecido en la teoría: que las pequeñas y medianas empresas, entendiéndolas como aquellas que están constituidas por 10 o menos personas incluyendo el propietario o gerente, se financian fundamentalmente con recursos propios o internos, relacionados con ahorros familiares o préstamos y en menor medida con el financiamiento a través del sistema bancario.

“Por la misma incidencia del Estado, además de experiencias internacionales exitosas en el financiamiento de este tipo de empresas, el sistema bancario ha tomado conciencia de la necesidad de ofrecer sus servicios a los microempresarios. Una de las características que tienen las personas que emprenden es que cumplen con sus compromisos financieros. Lastimosamente, por el nivel de actividad y lo reducido de sus operaciones, muchas veces no cumplen con los requisitos de los bancos, debido a que debe haber un respaldo ya que trabajan con el dinero del público”, explica el investigador Portillo, coordinador del área de economía de la  Universidad de la Costa.

Sin embargo, agrega, hay constancia de que en Colombia se ha incrementado el nivel de financiamiento a la microempresa. “Si bien es cierto que todavía estamos muy lejos de dar una solución definitiva, sí se ha avanzado desde el punto de vista del Estado como del sistema bancario”.

Uno de los resultados que arrojó esta investigación es que los microempresarios, en la gran mayoría, tienen un nivel de educación superior: el 45%  posee educación básica o media, el 27% educación universitaria, el 23% educación técnica y apenas un 5% no tiene educación formal.

“En la investigación le damos importancia al nivel educativo, aun cuando no es garantía plena de desarrollo, pues el hecho de que las personas que están al frente de la microempresa tengan formación académica da una idea de que la sobrevivencia y la perdurabilidad de las empresas pudiera ser mayor que si fuera el caso contrario, porque entre más educación tienen mayor visión y mayor conocimiento de fijar estrategias sencillas que permitan establecer alianzas para que sus empresas surjan. Así mismo, la formación de los microempresarios también muestra una relación de los recursos tecnológicos o de infraestructura que plantean usar, lo que al final cubre un sector de la economía”.

Además, se pudo constatar que por lo general las microempresas están concentradas en las áreas urbanas, principalmente en sectores comerciales, que funcionan básicamente en espacios alquilados y hay una distribución de propietarios en proporción equitativa en términos de género.

Esta investigación fue realizada por la Universidad de la Costa en el marco del proyecto de investigación ‘Estrategia para el desarrollo de la microempresa en Iberoamérica’, dirigido desde España por la red de investigación Faedpyme.

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